Los bloqueos emocionales

Los bloqueos emocionales

Los bloqueos emocionales no permiten distinguir las emociones. Un estudio realizado por psicólogos de la Universidad de Michigan reveló que las personas que sufren depresión tienen una característica en común: no distinguen con precisión las diferencias entre las emociones negativas que experimentan, como la tristeza, la culpa, la ira y la frustración. Esto podría explicar, al menos en parte, por qué la depresión es tan difícil de superar. Para llegar a estas conclusiones los investigadores les pidieron a personas sanas y a personas que padecían depresión que reportaran sus emociones en momentos concretos a lo largo de una semana. Así descubrieron que a las personas deprimidas les resultaba muy difícil distinguir entre las diferentes emociones negativas. Estas personas estarían sumidas en una especie de “bloqueo emocional”, la cual se genera cuando no somos capaces de distinguir las emociones. El problema es que ese bloqueo puede agravar aun más la patología si no actuamos a su debido tiempo. De hecho, es difícil mejorar nuestra vida si no sabemos exactamente cómo nos sentimos sobre algunos de sus aspectos.

Bloqueos Emocionales


¿Qué sucede en el cerebro cuando etiquetamos una emoción?

Un estudio llevado a cabo en la UCLA desveló qué ocurre en nuestro cerebro cuando etiquetamos las emociones negativas. Estos neurocientíficos les pidieron a un grupo de participantes que vieran imágenes en las que aparecían rostros enfadados o con miedo. El resultado fue asombroso, esas imágenes incrementaban la actividad en la amígdala, una región del cerebro íntimamente vinculada con las emociones que actúa como una alarma cuando detecta un posible peligro y desencadena una serie de cambios fisiológicos que nos preparan para huir o atacar. De hecho, se ha apreciado que la amígdala responde intensamente incluso ante imágenes subliminales, que nuestra conciencia no capta.

En este punto, los investigadores se preguntaron si el simple hecho de etiquetar esas emociones podría atenuarlas y disminuir el nivel de activación de la amígdala. A continuación, les pidieron a los participantes que identificaran las emociones que estaban viendo. Los resultados volvieron a asombrar: casi inmediatamente la actividad de la amígdala comenzó a disminuir, mientras se activaba la corteza pre frontal ventrolateral, una zona vinculada con el pensamiento, la inhibición del comportamiento y el procesamiento racional de las emociones.
En práctica, lo que sucede es que cuando etiquetamos lo que sentimos nos vemos obligados a activar la parte más racional del cerebro “que es la corteza”. Esa zona racional actúa como una especie de “freno de mano”, evitando que las emociones tomen el control. Al entender lo que nos ocurre, el impacto emocional negativo disminuye y hace que las emociones sean menos dolorosas.

Como desarrollar la conciencia emocional

La conciencia emocional es la capacidad para reconocer nuestras emociones, identificarlas y ponerles un nombre. Quiere decir tener la posibilidad de experimentar y reconocer múltiples emociones, sentimientos y estados de ánimo. También implica que la persona domine un vocabulario emocional suficientemente rico que le permita expresar exactamente lo que siente.
Sin embargo, la conciencia emocional no se limita a reconocer y etiquetar las emociones sino que también significa comprender cómo impactan en nuestros comportamientos y pensamientos. Además, implica saber qué estamos sintiendo y porqué, encontrar la causa de esos estados y, sobre todo, aprender a manejarlos a nuestro favor.
No nacemos con una conciencia emocional, esta se va desarrollando poco a poco, a medida que vamos creciendo y experimentando emociones. En esta etapa de desarrollo los adultos que nos rodearon fueron los que nos enseñaron a ignorarlos o a etiquetarlos. Desgraciadamente, en muchos casos ese aprendizaje no se produce y la conciencia emocional se atrofia. Eso no significa que la persona no sea capaz de experimentar emociones y sentimientos, sino, que no es capaz de reconocerlos y, en consecuencia, le resulta mucho más complicado gestionarlos.

Beneficios de la consciencia emocional.

Desarrollando la consciencia emocional, seremos consciente de nuestros sentimientos (lo que sentimos en cada experiencia de la vida, ya sea positiva o negativa). De esa manera cuando nos encontremos tentados a actuar de acuerdo a un impulso, podremos detenernos y mantenernos en contacto, con lo que está ocurriendo en nuestro mundo interior. Quiere decir, que al darnos cuenta de lo que sentimos en el momento en el que se manifiesta, nos facilita conocer la raíz del problema, para así poder controlar y gestionar adecuadamente.
Nuestra capacidad de hacer la paz en el mundo con las personas que nos rodean, depende de nuestra capacidad de hacer la paz con nosotros mismos. Si declaramos la guerra a nuestros padres, si luchamos contra nuestra familia, si estamos en guerra con nuestros amigos, es probablemente porque estamos en guerra dentro de nosotros mismos. Lo primero que tenemos que hacer para crear paz, es centrarnos en nosotros mismos, es decir hacer una introspección en nuestra psique, con el fin de crear armonía en nuestro mundo interior. Nuestros puntos de vista personales de cómo debería ser la vida, de cómo deberían actuar las personas, son sólo los prejuicios en nuestros puntos de vista. Es decir cada uno de nosotros percibimos él mundo, en función de las experiencias que hemos tenido en nuestras vidas.
La honestidad emocional, es muy importante en este proceso. Ser honesto es caminar con la verdad, es tener paz, no se puede decir; no me pasa nada, si internamente estas a punto de explotar, o puede que tengas mucho temor y aparentas seguridad. La honestidad es un principio humano que nos lleva al éxito, primero comienza con nosotros mismos y luego con otras personas. Abrirnos a otros con honestidad, puede producirnos temor al principio por miedo a ser rechazados o a ser juzgados. Sin embargo hay personas que van disfrazados de honestos y lo único que buscan es ir de victima para llamar la atención. Con la honestidad vivimos en la verdad, y la verdad es un principio fundamental que nos lleva a tener relaciones más sanas con uno mismo, y de respeto hacia los demás.
En conclusión, las emociones juegan un importante papel en nuestra vida humana, por lo tanto regularlas resulta esencial tanto para nuestra salud mental como para nuestra salud física, ya que la falta de regulación puede desencadenar desequilibrios mentales.
Hay que tomar en cuenta que aprender a manejar las emociones toma su tiempo. Si hemos pasado toda una vida, desarrollando patrones mentales equivocados, enmascarando nuestras emociones. Por lo tanto necesitamos tomar tiempo para aprender nuevos hábitos. Nosotros somos los actores de nuestra vida, ya que de las pequeñas y grandes elecciones que tomamos depende nuestra existencia, a pesar de los acontecimientos externos. Nosotros somos los que pensamos, lo que creemos, y si aprendemos a controlar nuestros pensamientos, también controlamos nuestras emociones.

26/02/2018
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