La evolución de la Mente

>Todo ser humano por naturaleza busca su propia evolución, la felicidad y el amor. Para llegar a esta difícil meta,  es necesario iniciar un viaje de búsqueda, pero en este viaje, siempre hay un obstáculo, la pesada carga de la maleta con la que viajamos, una maleta llena de resentimientos, de miedos, de culpas, inseguridades.
La infancia es la parte fundamental de la vida, es ahí donde se construye la personalidad. Cuando de niños carecemos de cuidados, atención y amor, nos sentimos vacíos  con sentimientos de soledad, entonces desarrollamos conductas de rebeldía o timidez.  La familia, los maestros y  nuestro entorno no comprenden el porque de  nuestra conducta, al contrario, nos exigen y  castigan. En consecuencia, empieza a formarse la personalidad con un cúmulo de bloqueos que niegan nuestra libertad de ser uno mismo, obligándonos a actuar como los demás.  De esa manera nuestros sueños se van apagando hasta que un día, ya no recordamos quienes somos en realidad, ni qué buscamos en esta vida.  

La evolución de la mente

A  medida que vamos madurando las experiencias dolorosas de la niñez son bloqueadas, como un mecanismo de defensa para evitar sentir dolor. De esa manera alejamos el dolor emocional, bloqueando la  angustia y reprimiendo los  sentimientos en el subconsciente.  Cuando reprimimos las  experiencias negativas de dolor como; angustia, enojo, miedo o cualquier trauma, también lo filtramos en el cuerpo físico.


¿Cómo se asocia la psique con los traumas?
Cuando en una experiencia traumática  el miedo es paralizante, se congela el dolor emocional, entonces se asocia con la psique. Por lo tanto, esa parte de la psique  no madura al mismo tiempo.  Eso es lo que se convierte en el niño interior. Podemos encontrar muchas partes de la mente que tienen diferentes edades. Si el evento  traumático sucedió cuando se tenía 7 años, entonces esa parte de la psique tiene esa misma edad. La  persona actuará como si tuviera esa edad, siempre que evoque la misma experiencia del trauma.


Volver al niño interior.
Para curar las partes dañadas, se requiere volver a cada etapa de la vida, con el fin de  entender, cuándo y cómo esos bloqueos fueron guardados en el subconsciente.
El siguiente paso sería comprender la situación para cambiar la experiencia traumática, cubriendo  las necesidades del niño, apoyándolo, amándolo,   teniendo en cuenta los recursos y el conocimiento que tenemos ahora. A medida que logremos liberar al niño del dolor y  los bloqueos, es cuando nos iremos sintiendo cada vez mejor.

La máscara.
Todos traemos al nacer sentimientos de completa protección, amor, seguridad y admiración, y durante nuestro proceso de crecimiento y maduración, esta seguridad empieza a desaparecer, porque es sustituida por las voces de nuestros padres, hermanos, abuelos, voces que hablan de lo correcto e incorrecto. En ese proceso, la psique infantil sustituye esa sabiduría innata, con un ego que funciona a través de patrones captados de las voces y acciones de las personas que nos rodearon; esto es lo que produce la máscara. Esta máscara, es la falsa identidad que creamos para agradar y poder amoldarnos a las exigencias externas, con el fin de  evitar sentirnos amenazados y rechazados. Esta  máscara es el resultado de las etapas con-dependientes, de cuando éramos verdadera y totalmente dependientes del mundo.
Cuanto más distorsionado esté nuestra consciencia por el ego, más culpa y justificación tendremos para usar la máscara. Cuanto más nos justificamos y culpamos, más rechazo tendremos  con respecto a lo que somos. Y como resultado creamos un círculo de dolor hacia nosotros mismos.
Es necesario demoler las paredes congeladas de la psique. Hacer esto significa viajar a través de nuestro sistema de defensa, con el fin de limpiar los sentimientos almacenados ahí.

23/11/2018
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