Autoestima y egocentrismo.

Hay personas que parecen que tienen un gran nivel de autoestima, pero en el fondo, tienen un fuerte egocentrismo y baja autoestima. Por ejemplo, aquellos que todo el tiempo hablan de ellos y de sus éxitos, y cuando las cosas salen mal suelen utilizar justificaciones externas sin reconocer su responsabilidad.  Estas personas básicamente tienen una gran inseguridad y tienen que buscar que hacer para disfrazarse. El no asumir responsabilidad no solo les impide hacer una autocritica, sino que también impide la necesidad de pedir disculpas cuando cometen errores.
Por otro lado las personas que tienen  autoestima no hablan tanto de si mismos, sino que saben escuchar  y se alegran por los logros de los demás. Aprenden de ellos, desde la humildad y sin hacer alarde. Estas personas cuando se equivocan saben pedir perdón y no se justifican, sino que aceptan y aprenden de los errores.
Reconocer que no somos perfectos es el primer paso para lograr una autoestima sana.
Es importante recordar que la falta de autoestima es un grave problema que conlleva terribles consecuencias psicológicas, como el miedo, la duda, la cobardía, la soledad, la amargura y la depresión.

Autoestima y Egocentrismo


Reflexiona.
Es necesario que seas honesto y te permitas reconocer  tus pensamientos y tus sentimientos.
¿Tienes miedo de que te vaya mal en la vida? ¿Cada vez que tienes rabia pierdes el control? ¿Crees tener derecho a expresar tu rabia? ¿Qué crees de la vida, de la familia, del matrimonio? ¿Creen en Dios?
Si tienes sentimientos reprimidos es probable que seas una persona toxica, que andas por el mundo continuamente enfadado. Por ejemplo, la rabia es como un rescoldo cubierto de cenizas, que a la menor provocación vuelve a encenderse, quizás no llegues a expresarlo, pero estarás mascullando por lo bajo, con resentimiento y con ideas condenatorias.


Una práctica que funciona bien  cuando hay represión es:
Primero: Piensa en todas las  personas  con quien estas enojado, puede que sean sentimientos del pasado, o del presente. Escribe una carta y dirígete  primero a la persona con quien más enojado estas. Dile el porqué de tu enojo, dile del dolor que  te ha provocado, cuanto te ha irritado y ha violado tus límites y tu espacio personal. Exprésale todo, sin guardarte nada, suéltalo sin temor. Si hay algo que perdonar, este es el momento perfecto. Cuando hayas terminado léelo y perdona.
Segundo: Ponte frente a un espejo. Mírate a los ojos y perdónate. Acéptate tal como eres. Aprende a amarte para amar a los demás, como dice el la biblia “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.


Cadena de la personalidad:
Pensamiento – emoción – actitud – hábitos – carácter – destino.


Identifica tus pensamientos y medita en ello. ¿Qué tipo de pensamientos tienes? son positivos o negativos, cada pensamiento produce una emoción y la emoción desarrolla  una actitud. Es decir actúas según cómo te vas sintiendo, por lo tanto, tu actitud se convierte en hábito. Funcionan como actos mecánicos "involuntarios" de los cuales no se tiene registro en el momento de efectuarlos. Los hábitos configuran el  carácter. Y  el carácter es el camino que lleva al destino.
Bloqueos de la autoestima:

  •   La crítica: Es un aguijón en la vida del hombre. La crítica no cambia nada, es un lastre  que bloquea el amor hacia uno mismo. Es necesario conocer, que toda conducta de juicio  siempre conduce a la frustración.  Por lo tanto, al aceptarte tal como eres, te ayuda a darte cuenta de tus errores para ejecutar cambios. La crítica destruye el amor, el elogio construye. La vida  del hombre es un continuo proceso de aprendizaje, pero si refuerzas tu aprendizaje, con amor y paciencia cada vez lo harás mejor. Es importante conocer que la crítica es un patrón de conducta aprendida en la infancia.
  • El temor: ¿Temes de ti mismo? Los temores son solo ideas, son pensamientos. El temor a uno mismo puede llegar a distorsionar la propia imagen,  llegando a debilitar el propio equilibrio emocional. Por lo tanto  la imagen falsa que hemos creado  de nuestra persona es   producto de nuestros temores. Y esto es una manera terrible de vivir.
  • La impaciencia: Sé amable y paciente contigo mismo, ten paciencia mientras aprendes nuevas formas de aprendizaje. Bendícete, trátate como si fueras alguien especial a quien realmente quieres. El amor, el respeto y comprensión hacia uno mismo es la clave de la autoestima.
  • La Condenación: Perdónate, ten compasión de ti, no te condenes más, qué necesitas o qué esperas para perdonarte. El odio a uno mismo es destructivo y  es sólo odio a los propios pensamientos. Perdonarse es como quitarse una capa negra de la vida.
  •  La soledad genera vacio interior, estas personas a nivel emocional generalmente sienten que no le quieren, tienen sensaciones de soledad, de abandono, por eso demandan mucho afecto.  La mayoría de  las personas con este perfil son presa fácil de las adicciones, por la sensación de vacío que sienten intentan llenarlo con cualquier cosa.
  • La exigencia conlleva al perfeccionismo, a nivel mental, el patrón predominante es la desvalorización. Estas personas sienten en su interior una constante sensación de "no sirvo" o "no puedo". Por eso se activan, a veces, patrones muy fuertes de exigencia y de auto- exigencia. Este tipo de personas viven en continua derrota, no se sienten satisfechos con lo que hacen  por lo tanto se auto- exige cayendo en la  frustració.
  • La inseguridad produce falta de confianza, nunca se tiene en cuenta el esfuerzo ni el sacrificio. Estas personas no reparan en los límites  y a la hora de hacer valer sus trabajos es posible que no se sientan valorados. Se rodean de personas exigentes, por lo cual viven exigiéndose al máximo en todas sus áreas. Como sienten que es imposible que puedan cumplir con todos los compromisos que tienen, sacrifican todo lo que deban hacer por sí mismos. Esto hace que cada vez se desvaloricen mas, alimentado  su frustración y  su amargura,  ya que estas actitudes funcionan como un auto-castigo.

Es en suma un coctel de conductas sin fin, que se retroalimentan a sí mismas, de esa manera los que lo padecen llegan  a convencerse de que nada bueno les puede pasar, o que "lo bueno les dura poco". Tienen una larga lista de carencias a las que determinan como normales y a partir de esta consigna se aseguran vivir en la amargura.
Debemos de tener cuidado con el juicio.  Muchos que han juzgado a otros con dureza terminan por sucumbir en otros similares, y en ocasiones aun más dolorosas. Todo el mundo se  enfrenta a tentaciones. Así como todos tenemos, intereses y debilidades diferentes.  Algunos pueden ser tentados a mentir, a robar, mientras que otros son atraídos por la droga, el alcohol o la inmoralidad sexual.  
Muchas personas  caen en sus mismos errores una y otra vez, y dicen: "Lo intenté, pero no pude lograrlo". O lo  justifican diciendo: "el diablo me tentó", o “sencillamente, no es justo la presión fue más de lo que pude resistir". Y en consecuencia  sucumben otra vez.


Reflexiona.
Muchos estudios afirman que toda tentación se basa en una fantasía; es decir. Comienza con un pensamiento. Pensar en algo no significa  que estas  pecando, pero al coquetear con el pensamiento, se activa  la imaginación  se expande  la fantasía y es cuando comienza a tomar el control: por ejemplo  si piensas. ¿Qué pasaría si engaño a mi pareja?  ¿Qué pasaría si miento? ¿Si robo por una sola vez? Tu pensamiento crea tu realidad, tu pensamiento atrae lo que deseas,  es una ley de atracción. Cuando   imaginas una experiencia, comienzas a desearla. Entonces el deseo crece, y no pasa mucho tiempo sin que se involucre tu voluntad.  En este punto, tú  tienes que elegir: o cambias tus pensamientos o lo alimentas más.
Dios nos creó con necesidades y deseos legítimos, y Su voluntad abarca todo lo que debemos tener, y lo que deseamos. Dios quiso que nuestros anhelos sean satisfechos dentro de ciertos parámetros, Por eso Dios puso límites, no para impedirnos disfrutar de la vida, sino para protegernos, del dolor y el sufrimiento humano. La tentación es la atracción a ir más allá de los límites que Dios ha fijado a los deseos mentales, que Él divinamente nos ha concebido. Por ejemplo:
Dios nos dio el apetito por la comida de lo contrario, no podríamos existir. Pero si vamos más allá del límite de autocontrol, comeremos más de la cuenta dañando nuestro propio cuerpo. De la misma manera, el deseo sexual es un don de Dios, pero cuando se satisface hasta extremos sado-morbosos, ya hay una falta de respeto hacia la propia persona. Cuando una persona ha vivido su  sexualidad  con libertad e intensamente morbosa, suele manifestar problemas en su relación de pareja,  ya que una vez pasada  la primera etapa de euforia sexual, suelen  buscar más placer  exigiendo a su pareja, o buscándolo fuera.

10/11/2017
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